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3.2 Objetivos y alcances
Una vez hecho el diagnóstico del contexto, el siguiente paso es definir con precisión qué se va a hacer. Esta definición determina cuánto trabajo hay que realizar, qué datos hay que capturar y qué herramientas son necesarias.
Qué tipo de estudio se quiere hacer
No todos los proyectos de datos de transporte tienen el mismo objetivo, y confundirlos lleva a planificar mal el trabajo. Hay que ser explícito sobre qué se está buscando desde el principio.
Mapeo de recorridos — trazar el camino que sigue cada ruta sobre el mapa, con sus paradas. Es el punto de partida de cualquier proyecto de datos de transporte y el insumo principal para publicar información en aplicaciones de navegación o generar mapas impresos. No requiere observar frecuencias ni medir demanda.
Análisis de cobertura — identificar qué zonas de la ciudad tienen acceso al transporte y cuáles no. Se construye sobre el mapeo de recorridos y permite responder preguntas como: ¿qué colonias quedan a más de 500 metros de cualquier parada? ¿hay zonas de alta densidad poblacional sin servicio?
Estudio de demanda — medir cuántas personas usan cada ruta y en qué horarios. Requiere conteos de pasajeros en campo, lo que implica más tiempo y más personal. No se puede inferir solo desde los datos geográficos de las rutas.
Estudio origen-destino — entender de dónde vienen y adónde van las personas que usan el transporte. Es el estudio más complejo, normalmente implica encuestas a bordo o en paradas y requiere diseño metodológico específico.
Movilidad del cuidado — análisis orientado a entender los patrones de desplazamiento de personas con responsabilidades de cuidado — llevar a niños a la escuela, acompañar a personas mayores, hacer compras. Requiere enfoque metodológico propio y normalmente combina datos cuantitativos con trabajo cualitativo.
Estos estudios no son excluyentes, pero tampoco conviene intentarlos todos a la vez. Lo más frecuente es empezar con el mapeo de recorridos y construir a partir de ahí.
Inventario de rutas
Antes de salir a campo hay que elaborar un listado de todas las rutas del sistema. Este inventario es la base de trabajo — sin él es difícil saber cuándo se ha terminado de mapear el sistema o si falta alguna ruta.
El inventario debe incluir:
- Identificador único de cada ruta, consistente en todos los archivos y documentos del proyecto. Si una ruta se llama “Ruta 12” en la concesión pero “Doce” coloquialmente y “R-12” en el mapa del municipio, hay que elegir un identificador y usarlo siempre.
- Nombre o denominación de la ruta, tal como la conocen los usuarios.
- Sentidos de circulación — cada ruta tiene al menos dos recorridos distintos: ida y retorno. Son trayectorias diferentes y hay que tratarlas por separado. Algunos sistemas tienen variantes adicionales — ramales, expresos, servicios de hora pico — que también hay que identificar.
- Origen y destino de cada sentido, para poder describir la ruta brevemente.
Este inventario puede construirse a partir de los documentos de concesión existentes, de información de la dependencia de transporte, o preguntando directamente a los operadores. En muchos casos hay que triangular varias fuentes porque ninguna está completa.
Qué características se van a capturar
No todos los proyectos necesitan el mismo nivel de detalle. Hay que decidir qué atributos se van a registrar para cada ruta antes de empezar el levantamiento, porque añadir campos después obliga a revisar todo lo ya capturado.
Los atributos más comunes son:
- Recorrido geográfico — la traza de la ruta sobre el mapa, en formato de línea.
- Paradas — ubicación geográfica de cada parada, con nombre o referencia si tiene.
- Color — el color identificador de la ruta, si el sistema usa colores. Se usa en mapas y en aplicaciones de navegación para distinguir visualmente las líneas.
- Horarios de inicio y fin de servicio — a qué hora sale el primer camión y el último.
- Frecuencia — cada cuánto pasa el camión en condiciones normales. Puede variar según el horario (hora pico vs. hora valle) o el día de la semana.
- Tiempo de recorrido — cuánto tarda la ruta completa de extremo a extremo. Si se hace levantamiento en campo con GPS, este dato y la distancia total se pueden calcular a partir del archivo GPX, sin necesidad de registrarlos manualmente.
- Costo del pasaje — tarifa general, tarifas diferenciadas si las hay (adultos mayores, estudiantes), y si acepta pago con tarjeta o solo efectivo.
- Operador — qué empresa o concesionario opera la ruta.
- Tipo de vehículo — autobús, minibús, camioneta, etc.
Para un proyecto enfocado en publicar datos en aplicaciones de navegación, los atributos mínimos son el recorrido geográfico, las paradas, los horarios y las frecuencias. El resto es valioso para otros análisis pero no indispensable en un primer ejercicio.
Cómo se van a capturar los recorridos
Hay dos formas de obtener la traza geográfica de una ruta, con características muy distintas. La elección depende del conocimiento previo que se tenga del sistema y de los recursos disponibles.
Mapeo de escritorio — el recorrido se digitaliza directamente sobre un mapa, giro por giro, usando software de cartografía como QGIS o un editor de OpenStreetMap. Quien mapea debe conocer con precisión el recorrido de la ruta.
Ventajas:
- No requiere salir a campo ni coordinación logística
- Es más rápido cuando se conoce bien el recorrido
- Permite trabajar a ritmo propio y revisar el resultado en el momento
Limitaciones:
- Depende completamente del conocimiento previo. Si hay incertidumbre sobre un giro, hay que verificarlo de otra manera
- Es fácil cometer errores en zonas con calles complejas o recorridos poco intuitivos
- No captura variaciones reales que el camión hace en campo — el recorrido dibujado puede diferir de lo que ocurre en la práctica
Trabajo de campo con GPS — una persona se sube a la unidad con un dispositivo que registra su posición de manera continua — un celular con una aplicación de rastreo, una app específica de levantamiento, o un GPS dedicado. La traza resultante refleja el recorrido real recorrido por el camión.
Ventajas:
- Captura el recorrido exacto tal como ocurre, incluyendo variantes, desvíos habituales y comportamiento real de la operación
- No requiere conocimiento previo del recorrido
- Permite capturar otros datos en paralelo — tiempos entre paradas, fotografías de paradas, notas de campo
Limitaciones:
- Requiere tiempo en campo y coordinación: alguien tiene que hacer el recorrido completo de cada ruta, en ambos sentidos
- La señal GPS puede ser imprecisa en zonas con edificios altos, túneles o cobertura deficiente
- La traza resultante suele necesitar limpieza y corrección antes de poder usarse — puntos fuera de lugar, errores de señal, saltos
En la práctica, los mejores resultados se obtienen combinando las dos aproximaciones: un recorrido en campo para obtener la traza base, seguido de una revisión y corrección de escritorio para pulir el resultado.
Dónde se van a sistematizar los datos
Hay que elegir desde el inicio en qué herramienta se va a trabajar con los datos. Cambiar de sistema a mitad del proyecto implica migrar todo lo capturado.
La opción más accesible para equipos sin experiencia técnica son las hojas de cálculo en Google Sheets, combinadas con archivos GeoJSON para los datos geográficos. No requieren instalación, permiten colaboración en tiempo real y son suficientes para proyectos de tamaño mediano.
Equipos con mayor capacidad técnica pueden usar sistemas de gestión de bases de datos, software GIS como QGIS para toda la gestión geográfica, o plataformas especializadas de edición de datos de transporte. Estas opciones ofrecen más control y funcionalidades pero tienen una curva de aprendizaje más alta.
Lo importante es que la herramienta elegida sea manejable por el equipo que va a trabajar con ella. Una solución simple que el equipo entiende y mantiene es mejor que una solución sofisticada que nadie sabe operar cuando hay un problema.
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